lunes, 21 de abril de 2014
La fortuna.
Bajo mi punto de vista, los seres humanos amigos de la fortuna, son aquellos que dan pasos que les acercan a su destino vital, mientras los desafortunados son aquellos que hagan lo que hagan, están condenados al olvido social.
Hoy una persona a la que quiero a pesar de que en muchas ocasiones sus afirmaciones me chirrían, me comentaba que no creía en que todas las personas se merezcan los mismos derechos, ya que no todos parecen tener las mismas obligaciones y como ejemplo me ponía a los gitanos o los inmigrantes.
En ciertos momentos, es fácil caer en ese tópico, pero ¿sabéis qué? a mï personalmente no me gustaría cambiarme por personas que en la mayoría de los casos se ven obligadas a vivir marginadas por la sociedad o por las costumbres de la cultura en la que han crecido.
Evidentemente, todos conocemos casos en los que mucha gente se aprovecha de su estilo de vida para no cumplir con sus obligaciones sociales, pero considero que no se puede generalizar, porque siempre pagan justos por pecadores.
A veces, en la comodidad de nuestra vida, en nuestro aburguesamiento progresivo, olvidamos que hay personas que no han tenido la misma suerte que nosotros al nacer en una familia y en una dimensión social en la que los padres se preocupan hasta la extenuación, dando por hecho de que todo el mundo tiene nuestra situación y nuestras circunstancias.
Yo he tenido la inmensa fortuna de nacer en una familia modelo, que no la cambiaría por ninguna familia de clase alta adinerada, he visto a mis mayores trabajar y apostar por mí, incluso cuando menos lo merecía no me dieron por un caso perdido y hoy a fecha de mí, a pesar de su enfermedad sigo siendo el motivo de su desvelo, por eso intento conseguir un modo de ganarme la vida y llevar una vida que intente abrir puertas a aquellos que se las encuentran cerrada a cada paso que dan.
Hoy una persona a la que quiero a pesar de que en muchas ocasiones sus afirmaciones me chirrían, me comentaba que no creía en que todas las personas se merezcan los mismos derechos, ya que no todos parecen tener las mismas obligaciones y como ejemplo me ponía a los gitanos o los inmigrantes.
En ciertos momentos, es fácil caer en ese tópico, pero ¿sabéis qué? a mï personalmente no me gustaría cambiarme por personas que en la mayoría de los casos se ven obligadas a vivir marginadas por la sociedad o por las costumbres de la cultura en la que han crecido.
Evidentemente, todos conocemos casos en los que mucha gente se aprovecha de su estilo de vida para no cumplir con sus obligaciones sociales, pero considero que no se puede generalizar, porque siempre pagan justos por pecadores.
A veces, en la comodidad de nuestra vida, en nuestro aburguesamiento progresivo, olvidamos que hay personas que no han tenido la misma suerte que nosotros al nacer en una familia y en una dimensión social en la que los padres se preocupan hasta la extenuación, dando por hecho de que todo el mundo tiene nuestra situación y nuestras circunstancias.
Yo he tenido la inmensa fortuna de nacer en una familia modelo, que no la cambiaría por ninguna familia de clase alta adinerada, he visto a mis mayores trabajar y apostar por mí, incluso cuando menos lo merecía no me dieron por un caso perdido y hoy a fecha de mí, a pesar de su enfermedad sigo siendo el motivo de su desvelo, por eso intento conseguir un modo de ganarme la vida y llevar una vida que intente abrir puertas a aquellos que se las encuentran cerrada a cada paso que dan.
martes, 25 de marzo de 2014
A veces no me conozco.
Esta semana se ha jugado un importante partido de fútbol, y digo importante, porque parece ser que todos mis amigos por lo que leía en el whatsup no tenían en la cabeza otra cosa. A veces echo de menos esos tiempos en los que ganar dinero, ver fútbol y consumir ocio ocupaba la mayor parte del tiempo mi cerebro, digamos que era una persona sin muchos quebraderos de cabeza.
Pero un buen día me mire fijamente en el espejo, y una vez que te aguantas la mirada en el espejo, ya no hay vuelta atrás, porque prefieres morirte de hambre que seguir siendo quien eras. Te das cuenta de que necesitas cambiar, te sientes vacío y observas lo corta que es la vida, como para no hacer nada por nadie.
Todos los seres humanos somos hermanos, todos necesitamos un abrazo, una palabra de ánimo, un pedazo de pan espiritual que nos ayude a seguir con nuestra pesada carga un poco más; desgraciadamente algunos no tienen nada ni a nadie, mientras que algunos compran minutos de felicidad.
Vivimos en una sociedad en la que cada vez más gente pasa necesidades de muchos tipos y necesitamos educar a los que vienen en la cultura de la comprensión y el esfuerzo por hacer de este mundo un lugar mejor; nos han vendido la idea de la inmortalidad, sin darnos cuenta de que lo único que dejaremos en este mundo es lo que no nos podremos llevar, nuestro legado no es cuestión de más o menos dinero, nuestro legado es una cuestión inmaterial, imperecedera e infinita.
Pero para ser capaces de dejar algo, tenemos que ser capaces de mirarnos en el espejo y empezar por cambiar nosotros mismos, si no lo hacemos, todo esta perdido.
Y a veces echo de menos el no pensar para no sufrir, pero entonces recuerdo al hombre que solía ser, egoísta y ambicioso, me dan nauseas y recuerdo el calorcito que siento al actuar como tengo que actuar, para poder aguantarme la mirada en el espejo.
Pero un buen día me mire fijamente en el espejo, y una vez que te aguantas la mirada en el espejo, ya no hay vuelta atrás, porque prefieres morirte de hambre que seguir siendo quien eras. Te das cuenta de que necesitas cambiar, te sientes vacío y observas lo corta que es la vida, como para no hacer nada por nadie.
Todos los seres humanos somos hermanos, todos necesitamos un abrazo, una palabra de ánimo, un pedazo de pan espiritual que nos ayude a seguir con nuestra pesada carga un poco más; desgraciadamente algunos no tienen nada ni a nadie, mientras que algunos compran minutos de felicidad.
Vivimos en una sociedad en la que cada vez más gente pasa necesidades de muchos tipos y necesitamos educar a los que vienen en la cultura de la comprensión y el esfuerzo por hacer de este mundo un lugar mejor; nos han vendido la idea de la inmortalidad, sin darnos cuenta de que lo único que dejaremos en este mundo es lo que no nos podremos llevar, nuestro legado no es cuestión de más o menos dinero, nuestro legado es una cuestión inmaterial, imperecedera e infinita.
Pero para ser capaces de dejar algo, tenemos que ser capaces de mirarnos en el espejo y empezar por cambiar nosotros mismos, si no lo hacemos, todo esta perdido.
Y a veces echo de menos el no pensar para no sufrir, pero entonces recuerdo al hombre que solía ser, egoísta y ambicioso, me dan nauseas y recuerdo el calorcito que siento al actuar como tengo que actuar, para poder aguantarme la mirada en el espejo.
lunes, 24 de marzo de 2014
El miedo otra vez.
De vez en cuando es inevitable sentir miedo acerca del futuro; ya sabéis que soy muy cobarde y me pasa a menudo, aunque supongo que es normal, ya que desgraciadamente todos vivimos momentos de incertidumbre de distinta índole.
No puedo dejar de dar gracias a Dios por todo lo que me ha dado, pero aún así a veces, el vertigo me puede, así que estoy aprendiendo a no mirar para abajo y evitar caerme.
Estoy terminando de dar un paso que creía imposible en mi vida y ahora viene el siguiente, desgraciadamente, en mi contra tengo el tiempo y la vida; el tiempo por mi edad y la vida por mis circunstancias, pero al contrario de lo que ocurría hace unos años, procuro no hundirme y seguir en la pelea, saboreando cada instante como si fuera el último.
Procuro equivocarme a cada paso para encontrar el camino correcto, riéndome de mi torpeza y sacando las lecutras más positivas que pueda, siempre con paso firme.
Me da mucho miedo no estar a la altura, no ser capaz de dar lo mejor de mí, ha sido un paso grande en poco tiempo, quizás nunca alcance mi objetivo en esta vida, pero estoy seguro que todo el esfuerzo realizado, no caerá en saco roto, en esta vida o en la siguiente.
En fin, no queda otra que continuar, dejar al miedo de lado, porque cuando haces aquello que más temes, eres capaz de hacer cualquier cosa.
No puedo dejar de dar gracias a Dios por todo lo que me ha dado, pero aún así a veces, el vertigo me puede, así que estoy aprendiendo a no mirar para abajo y evitar caerme.
Estoy terminando de dar un paso que creía imposible en mi vida y ahora viene el siguiente, desgraciadamente, en mi contra tengo el tiempo y la vida; el tiempo por mi edad y la vida por mis circunstancias, pero al contrario de lo que ocurría hace unos años, procuro no hundirme y seguir en la pelea, saboreando cada instante como si fuera el último.
Procuro equivocarme a cada paso para encontrar el camino correcto, riéndome de mi torpeza y sacando las lecutras más positivas que pueda, siempre con paso firme.
Me da mucho miedo no estar a la altura, no ser capaz de dar lo mejor de mí, ha sido un paso grande en poco tiempo, quizás nunca alcance mi objetivo en esta vida, pero estoy seguro que todo el esfuerzo realizado, no caerá en saco roto, en esta vida o en la siguiente.
En fin, no queda otra que continuar, dejar al miedo de lado, porque cuando haces aquello que más temes, eres capaz de hacer cualquier cosa.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Fiel a uno mismo.
No hay nada mejor que dormir con la conciencia tranquila de hacer las cosas como crees que debes hacerlas. Aunque en muchos momentos de debilidad, piense que la gente juzga e incluso prejuzga, he aprendido a controlar mis dudas y a hacer las cosas como creo que tengo que hacerlas.
Siempre he encontrado gente en mi camino, que ha intentado hacer que sienta mis aciertos como fracasos, pero con el tiempo he aprendido a seguir mi intuición y mi corazón, una combinación esencial para acertar.
Mucho tiempo atrás, me dejaba llevar por los comentarios o simplemente aceptaba como verdades, mentiras que en el mejor de los casos presentaban la visión particular de una persona sobre un determinado tema, sin embargo hoy, construyo mi realidad e intento demostrarme que mi realidad y mi verdad, no tienen porque coincidir con la de otros.
Me demuestro cada día a mi mismo, que cuando uno se esfuerza y trabajar por lo que cree, el sudor tiene sentido, incluso en días en los que parece que tu presencia molesta a mucha gente, a fin de cuentas, supongo, que si les molesta es por alguna razón relacionada con ellos mismos.
Nunca pretendo molestar a nadie con mi forma de ser o trabajar, simplemente intento ser fiel a mi mismo, ya que a fin de cuentas es la única manera que tengo de hacer las cosa y seguir mi camino.
Siempre he encontrado gente en mi camino, que ha intentado hacer que sienta mis aciertos como fracasos, pero con el tiempo he aprendido a seguir mi intuición y mi corazón, una combinación esencial para acertar.
Mucho tiempo atrás, me dejaba llevar por los comentarios o simplemente aceptaba como verdades, mentiras que en el mejor de los casos presentaban la visión particular de una persona sobre un determinado tema, sin embargo hoy, construyo mi realidad e intento demostrarme que mi realidad y mi verdad, no tienen porque coincidir con la de otros.
Me demuestro cada día a mi mismo, que cuando uno se esfuerza y trabajar por lo que cree, el sudor tiene sentido, incluso en días en los que parece que tu presencia molesta a mucha gente, a fin de cuentas, supongo, que si les molesta es por alguna razón relacionada con ellos mismos.
Nunca pretendo molestar a nadie con mi forma de ser o trabajar, simplemente intento ser fiel a mi mismo, ya que a fin de cuentas es la única manera que tengo de hacer las cosa y seguir mi camino.
lunes, 10 de marzo de 2014
Soñando entre pesadillas.
No hay nada mejor que soñar entre pesadillas con un anhelo o una ilusión; Mi sueño particular ya lo sabéis todos, cambiar mi vida, dedicarme a enseñar, mi pesadilla el no poder hacerlo por haber comenzado demasiado mayor esta lucha de gigantes y verme abocado a una vida con la cual no me sienta pleno. Pero ¿qué hay de mi sueño en general? si pudiera hacer algo para que todo el mundo encontrara el equilibrio y la fuerza necesaria para respetarse ellos mismos y a los demás, para resolver sus diferencias hablando y no peleando, para que entendieran que un golpe solo conlleva otro golpe, que un insulto arrastra otro insulto, sería el hombre más feliz sobre la faz de la Tierra.
Desgraciadamente, este sueño se oscurecido por la pesadilla de una parte de la humanidad empeñada en vivir como animales; No me refiero solo a aquellos que por motivos económicos, sociales y culturales, viven en un entorno desfavorecido, sino a aquellos que viven asentados en elitismo y la opulencia desmedida, sin darse cuenta que aquel que no construye el bien común está condenado al fracaso individual.
Todos somos responsables de todos, la existencia humana está basada en la comunidad desde tiempos inmemorables y lamentablemente nos empezamos a olvidar de ello hace unos siglos, condenándonos así a una extinción que antes o después ocurrirá.
Hemos utilizado el nombre de Dios en vano en guerras que camuflaban nuestro egoísmo más atroz, nos olvidamos del dolor ajeno a base de consumismo puro y duro, nos sentimos intocables gastando dinero que simplemente es papel mojado si no lo gastamos en algo que realmente nos llene, tenemos hijos que en el mejor de los casos reproducirán nuestros errores, en el peor los aumentarán y la el reloj de la bomba sigue acercándose a su segundo final.
Humanidad, inhumana, el sino de nuestros tiempos.
Desgraciadamente, este sueño se oscurecido por la pesadilla de una parte de la humanidad empeñada en vivir como animales; No me refiero solo a aquellos que por motivos económicos, sociales y culturales, viven en un entorno desfavorecido, sino a aquellos que viven asentados en elitismo y la opulencia desmedida, sin darse cuenta que aquel que no construye el bien común está condenado al fracaso individual.
Todos somos responsables de todos, la existencia humana está basada en la comunidad desde tiempos inmemorables y lamentablemente nos empezamos a olvidar de ello hace unos siglos, condenándonos así a una extinción que antes o después ocurrirá.
Hemos utilizado el nombre de Dios en vano en guerras que camuflaban nuestro egoísmo más atroz, nos olvidamos del dolor ajeno a base de consumismo puro y duro, nos sentimos intocables gastando dinero que simplemente es papel mojado si no lo gastamos en algo que realmente nos llene, tenemos hijos que en el mejor de los casos reproducirán nuestros errores, en el peor los aumentarán y la el reloj de la bomba sigue acercándose a su segundo final.
Humanidad, inhumana, el sino de nuestros tiempos.
martes, 25 de febrero de 2014
Soplando las velas, apagando años.
Vamos soplando las velas, apagando años, viendo como el juego de la vida se acaba para nuestros seres queridos y para nosotros mismos.
No valoramos el hoy, pensando en un mañana ideal, que en el mejor de los casos llegará, de una forma totalmente diferente al modo en el que imaginábamos en nuestro ayer. No somos conscientes del regalo maravilloso que supone ver cada día el sol, porque damos por hecho que siempre sale, alternando su reinado con la belleza de las estrellas en la noche.
Ansiamos alcanzar cosas materiales, las cuales pensamos sirven para conseguir un pedacito de felicidad, sin darnos cuenta que lo que realmente nos hace felices es tener en nuestra memoria buenos momentos y grandes amigos en el corazón.
Pedimos deseos banales a una vela apagada, que simboliza la vida y la muerte, la alegría y la tristeza, el éxito del ahora frente al fracaso del mañana y el ayer.
Vive un cumpleaños continuo y así cuando irremediablemente te encuentres con la muerte, podrás, mirarla a los ojos y decirle: "te he vencido, ya estoy preparado para irme".
No valoramos el hoy, pensando en un mañana ideal, que en el mejor de los casos llegará, de una forma totalmente diferente al modo en el que imaginábamos en nuestro ayer. No somos conscientes del regalo maravilloso que supone ver cada día el sol, porque damos por hecho que siempre sale, alternando su reinado con la belleza de las estrellas en la noche.
Ansiamos alcanzar cosas materiales, las cuales pensamos sirven para conseguir un pedacito de felicidad, sin darnos cuenta que lo que realmente nos hace felices es tener en nuestra memoria buenos momentos y grandes amigos en el corazón.
Pedimos deseos banales a una vela apagada, que simboliza la vida y la muerte, la alegría y la tristeza, el éxito del ahora frente al fracaso del mañana y el ayer.
Vive un cumpleaños continuo y así cuando irremediablemente te encuentres con la muerte, podrás, mirarla a los ojos y decirle: "te he vencido, ya estoy preparado para irme".
lunes, 10 de febrero de 2014
martes, 4 de febrero de 2014
Ya falta nada.
Hace unos años comencé a cambiar mi vida y como todos los cambios, dan vértigo, sobre todo a determinada edad.
Hoy apenas me quedan dos asignaturas (un período de prácticas en un colegio y un trabajo fin de grado de un tema que me apasiona) para acabar este largo paso que ha supuesto la universidad para mí.
Aún recuerdo, mi primer paso corto en la escuela de adultos, cuando veía imposible aprobar exámenes de 2 folios y mi gente, aquellos que nunca me han dejado y que siempre han creído en mí, me animaban, intentando hacer que creyera en mí; luego vinieron 6 semanas preparando un examen de acceso a la universidad que no tenía ni idea de que iba, noches de libros y nervios, de búsquedas en internet, de dar la lata a mis amigos una vez más, matemáticas con mi Ángel de la guarda, Inglés con mi teacher number one, Historia con mi madre adoptiva y, como no, nervios con mi eterna alicantina y mi gran pitufina; referencia aparte merece Lucía, la que me ha echado una mano desde el cielo en todos los exámenes y ha guiado mi mano con firmeza.
Entre todos, porque es injusto decir que lo conseguí yo solo, pasamos la prueba de acceso y con una gran nota y comencé "la venganza de pollo amarillo" o lo que es lo mismo, el intento de cambiar de vida, de recuperar un sueño y compartir experiencia con las grandes personas que he conocido en la carrera.
Aún recuerdo mis conversaciones con todos mis amigos y familia, no tengo base, no voy a ser capaz de aprobar más que cuatro asignaturas por año, no valgo para estudiar, no entiendo esto, no entiendo aquello, tardo 5 horas en hacer lo que otros hacen en 1...maldito miedo...saca lo peor...pero una vez más gracias a vosotros, apreté los dientes y he ido superando un curso tras otro...por vosotros no me he conformado con un suficiente, quería una matrícula, os quería agradecer por confiar en este humilde currante de la vida.
Ahora no me falta nada y aunque en otra entrada, os contaré lo que me ha parecido la universidad; hoy solo os quiero decir que he empezado las prácticas en un colegio de la periferia de mi ciudad, muchos dicen que es de gente problemática, pero no les creo, yo solo he visto allí niños y niñas, y ellos siempre son niños y niñas; ellos y ellas son lo que me empuja a seguir peleando por un sueño, que puede que llegue o puede que no, o que simplemente ha llegado ya. Por favor nunca consideréis a un niño o a una niña un caso perdido, ellos y ellas son el futuro, no les privéis del derecho de aprender o les etiquetéis como malos, quizás solo necesitan que alguien les diga lo bueno que tienen, porque todos los niños y niñas son ángeles en mi trocito de cielo.
Hoy apenas me quedan dos asignaturas (un período de prácticas en un colegio y un trabajo fin de grado de un tema que me apasiona) para acabar este largo paso que ha supuesto la universidad para mí.
Aún recuerdo, mi primer paso corto en la escuela de adultos, cuando veía imposible aprobar exámenes de 2 folios y mi gente, aquellos que nunca me han dejado y que siempre han creído en mí, me animaban, intentando hacer que creyera en mí; luego vinieron 6 semanas preparando un examen de acceso a la universidad que no tenía ni idea de que iba, noches de libros y nervios, de búsquedas en internet, de dar la lata a mis amigos una vez más, matemáticas con mi Ángel de la guarda, Inglés con mi teacher number one, Historia con mi madre adoptiva y, como no, nervios con mi eterna alicantina y mi gran pitufina; referencia aparte merece Lucía, la que me ha echado una mano desde el cielo en todos los exámenes y ha guiado mi mano con firmeza.
Entre todos, porque es injusto decir que lo conseguí yo solo, pasamos la prueba de acceso y con una gran nota y comencé "la venganza de pollo amarillo" o lo que es lo mismo, el intento de cambiar de vida, de recuperar un sueño y compartir experiencia con las grandes personas que he conocido en la carrera.
Aún recuerdo mis conversaciones con todos mis amigos y familia, no tengo base, no voy a ser capaz de aprobar más que cuatro asignaturas por año, no valgo para estudiar, no entiendo esto, no entiendo aquello, tardo 5 horas en hacer lo que otros hacen en 1...maldito miedo...saca lo peor...pero una vez más gracias a vosotros, apreté los dientes y he ido superando un curso tras otro...por vosotros no me he conformado con un suficiente, quería una matrícula, os quería agradecer por confiar en este humilde currante de la vida.
Ahora no me falta nada y aunque en otra entrada, os contaré lo que me ha parecido la universidad; hoy solo os quiero decir que he empezado las prácticas en un colegio de la periferia de mi ciudad, muchos dicen que es de gente problemática, pero no les creo, yo solo he visto allí niños y niñas, y ellos siempre son niños y niñas; ellos y ellas son lo que me empuja a seguir peleando por un sueño, que puede que llegue o puede que no, o que simplemente ha llegado ya. Por favor nunca consideréis a un niño o a una niña un caso perdido, ellos y ellas son el futuro, no les privéis del derecho de aprender o les etiquetéis como malos, quizás solo necesitan que alguien les diga lo bueno que tienen, porque todos los niños y niñas son ángeles en mi trocito de cielo.
martes, 28 de enero de 2014
El largo adiós.
Todo el mundo coincide en señalar, que las enfermedades asociadas al síndrome de Alzehimer, son mucho más duras para los familiares que para los propios enfermos.
En mi familia, llevamos luchando contra esta enfermedad tres largos años; mi madre ha empeorado bastante en estos últimos meses, aunque por fortuna todavía mantiene un grado de autonomía lo bastante grande en comparación con lo que está por venir.
La dureza de esta enfermedad, no es el hecho de ver tan vulnerable e indefensa a la persona que ha cuidado de ti tantos años, y que pensabas que siempre lo haría; tampoco hallamos esta dureza en las lagunas mentales que tiene esta persona, hasta llevarla al punto de no reconocer a su marido a sus hijos. En el primero de los casos ese sentimiento de indefensión, las familias lo compensamos con amor, mucho amor, o como todo el mundo me receta, paciencia y cariño; en el segundo de los casos, ella tiene lagunas en las que no nos reconoce y sabemos que con el tiempo no nos reconocerá, pero nosotros a ella sí, por lo que nuestro vínculo de unión permanecerá.
Lo peor de esta enfermedad, es que a los cuidadores, nos mantiene en una perenne despedida; todos los días nos despedimos un poco de ella, porque no sabemos si será la última vez que la veremos o que podremos hablar con ella, en uno de esos momentos de lucidez. El largo adiós es la más amarga de las despedidas.
Esa sensación de que en un solo minuto, su cerebro haga click y borre tu imagen para siempre, es angustiosa porque sabes que ella físicamente seguirá estando, pero mentalmente la has perdido para siempre. Por este motivo, desde mi experiencia de estos años como cuidador, he llegado a la conclusión que lo único que se puede hacer con un padre o madre con Alzehimer es darle muchos besos y abrazos (nunca sabes cuando van a ser los últimos que disfrute).
Si tuviéramos claro que la vida es un largo adiós, yo creo que nos daríamos muchos más besos y abrazos de los que nos damos, no tendríamos miedo a querer y nos daríamos cuenta de que al final, es lo único que nos llevamos, ¿dónde irán los besos que no damos?
Desde aquí mando un fuerte abrazo a todos los que tienen algún ser querido con Alzehimer y les animo a contactar conmigo si necesitan desahogarse.
En mi familia, llevamos luchando contra esta enfermedad tres largos años; mi madre ha empeorado bastante en estos últimos meses, aunque por fortuna todavía mantiene un grado de autonomía lo bastante grande en comparación con lo que está por venir.
La dureza de esta enfermedad, no es el hecho de ver tan vulnerable e indefensa a la persona que ha cuidado de ti tantos años, y que pensabas que siempre lo haría; tampoco hallamos esta dureza en las lagunas mentales que tiene esta persona, hasta llevarla al punto de no reconocer a su marido a sus hijos. En el primero de los casos ese sentimiento de indefensión, las familias lo compensamos con amor, mucho amor, o como todo el mundo me receta, paciencia y cariño; en el segundo de los casos, ella tiene lagunas en las que no nos reconoce y sabemos que con el tiempo no nos reconocerá, pero nosotros a ella sí, por lo que nuestro vínculo de unión permanecerá.
Lo peor de esta enfermedad, es que a los cuidadores, nos mantiene en una perenne despedida; todos los días nos despedimos un poco de ella, porque no sabemos si será la última vez que la veremos o que podremos hablar con ella, en uno de esos momentos de lucidez. El largo adiós es la más amarga de las despedidas.
Esa sensación de que en un solo minuto, su cerebro haga click y borre tu imagen para siempre, es angustiosa porque sabes que ella físicamente seguirá estando, pero mentalmente la has perdido para siempre. Por este motivo, desde mi experiencia de estos años como cuidador, he llegado a la conclusión que lo único que se puede hacer con un padre o madre con Alzehimer es darle muchos besos y abrazos (nunca sabes cuando van a ser los últimos que disfrute).
Si tuviéramos claro que la vida es un largo adiós, yo creo que nos daríamos muchos más besos y abrazos de los que nos damos, no tendríamos miedo a querer y nos daríamos cuenta de que al final, es lo único que nos llevamos, ¿dónde irán los besos que no damos?
Desde aquí mando un fuerte abrazo a todos los que tienen algún ser querido con Alzehimer y les animo a contactar conmigo si necesitan desahogarse.
lunes, 13 de enero de 2014
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